El relato de la saga de los Socas Santana da pie a Ángel Sánchez para desplegar el fresco de los sucedidos de esta familia canaria desde sus orígenes troglodas en los solapones cumbreros hasta Pajarito Arriba en Tamarán, La Palma Sola, New York, Camajuaní, Casa Pastores, y tantos otros puntos geográficos de Canarias y América, en los que hubo sucesores directos e indirectos de su sangre verdinosa. Una historia terrible que pedía ser contada con la ternura y el humor necesarios para hacer soportable su inevitabilidad y «para conocimiento completivo del lector y su eventual recreo». Un marco rural y emigrante sirve a Ángel Sánchez de pretexto para desplegar como narrador sus pertenencias más reflexivas: la fijación antropológica de la condición isleña, la normalización literaria de los rasgos dialectales y la irónica mirada que transciende la violencia de lo contado; como quien no desea avalar o hacer verosímil el modelo de civilización que su apretada prosa documenta.