La estabilidad es una quimera. La realidad cotidiana es el espejo en el que nos miramos mientras pensamos que es esa misma realidad quien nos mira. En estos siete relatos que integran Los días menos pensados, los personajes, a fin de resolver sus contradicciones vitales, ilusos, se manipulan a sí mismos y a su entorno; los personajes se manipulan a sí mismos a fin de resolver sus conflictos que, muy a su pesar, los convierten en humanos. A fin de cuentas, ¿en qué nos equivocamos: en no saber adecuar nuestros deseos a la realidad, o en no saber lidiar con esa realidad inevitable que se entromete en nuestros deseos? Drogas, religiones, compromisos políticos, placeres y amores ideales… El inventario de antídotos con los que combatir la soledad y el vacío de la existencia es amplio. ¿Le suenan de algo estas cuestiones? ¿Cuántos días menos pensados ha tenido, o le gustaría tener en su vida? La estabilidad es una quimera. Infierno y paraíso son caras de la misma parcela: la Tierra. Conviene tenerlo presente.